El Gobierno de Aragón destinó, durante el pasado año, más de tres millones de euros para subvencionar las líneas de autobús «deficitarias» o de «interés especial» que operan en la comunidad. Esta cantidad, que es similar a la que contempla la convocatoria de ayudas para este año, se reparte entre las empresas que, en régimen de concesión, prestan el servicio en rutas de titularidad autonómica y cuya cuenta de explotación presenta un saldo negativo.


La DGA busca así mantener la prestación del servicio en áreas rurales, donde muchos de sus habitantes no cuentan con otro medio de transporte. El Ejecutivo hizo pública ayer la relación de subvenciones abonadas por este concepto, a las que la Dirección General de Transportes suma los casi 10 millones de euros para el convenio con el Ayuntamiento de Zaragoza por el tranvía, 500.000 para la Fundación Transpirenaica, más de 300.000 para el Consorcio de Transportes del Área de Zaragoza, 50.000 para acciones de formación de empresarios y sindicatos del sector y 22.600 para el anteproyecto de la nueva estación de autobuses de Alcañiz.

Las ayudas a las líneas deficitarias oscilan entre los 231.370 euros concedidos a Autobuses Magallón para el servicio entre Teruel y Zaragoza por Hoz de la Vieja,.y los 2.847 que recibió la empresa Hermanos Martínez, para la línea entre Miedes y Calatayud. Dentro de los tres millones, la DGA cuenta también con los contratos-programa, que se renuevan por periodos anuales. Con ellos, el Gobierno garantiza la comunicación de los habitantes de aquellas localidades y enclaves rurales desprovistos de transporte público. El año pasado oscilaron entre los 61.670 euros con que se subvencionó a la firma Otín Escartín Santiago Andrés para el servicio Ansó-Jaca, y los 58 para la ruta Escucha-Cortes de Aragón, que presta Autobuses Magallón.

Las ayudas se extienden también a líneas que prestan entidades locales directamente. Es el caso de las mancomunidades Alto Valle del Aragón, en la provincia de Huesca, y Sierra de Gúdar y Sierra del Pobo, en Teruel.

Fuente: Heraldo de Aragon